Adquirir conocimientos sobre Salud Mental supone una competencia social imprescindible, más aún para las profesiones en las que atendemos a personas en las que normalmente su funcionamiento biopsicosocial está deteriorado. Tener nociones básicas sobre sintomatología, diagnósticos y conocer las intervenciones eficaces de los trastornos mentales, nos da una comprensión más amplia del contexto psicosocial de la persona, y sus dificultades, con lo que mejora nuestra capacidad de ayuda, y por lo tanto la sensación en el usuario de ser comprendido y validado.